Argumentun ad hominem

Una falacia es una creencia errónea, al menos es el uso coloquial que le damos a la palabra, y decimos que alguien dice una falacia cuando no sabe de lo que habla. Sin embargo, en el mundo de la lógica, la falacia es un defecto técnico que hace que un razonimento no sea válido.

En el “arte de vivir” deberíamos considerar un tipo de argumento usado en las discusiones donde el interlocutor busca ser el ganador del debate. Si se aplica bien, logrará  su cometido y generalmente ocurrirá cuando su contrincante es un individuo que tiende a reaccionar emocionalmente en una discusión.

El argumentum ad hominen, (literalmente argumento hacia el hombre) suele ser una técnica muy usada , incluso de forma inconsciente, por un gran cantidad de personas que echan mano de ella cada vez que desean imponer su razón en un debate. Este argumento se basa en el siguiente modelo lógico:

  1. A afirma B
  2. Hay algo cuestionable de B
  3. Luego entonces, B es falso

Esta técnica busca descartar la afirmación B, poniendo en duda la integridad de A. Es decir que no se combate al argumento en sí, sino que se lanza el ataque sobre algun tipo de flaqueza de A para restar fuerza a su exposicion.

Supongamos este diálogo entre Juan y su esposa:

- Nunca haces nada en casa, deberías cuidar más a nuestros hijos, están sucios y se enfermarán

- y ¿quien eres tu para decírmelo? llegas todas las noches borracho.

La esposa emite una falacia lógica ya que no tiene relación que Juan sea un borracho con el hecho de que sus hijos estén sucios y efectivamente puedan contraer alguna enfermedad. Sin embargo, ante el ataque de Juan la esposa cuestiona sobre la conducta de él, no sobre aquello que por lo que se le reclama.

Esto es algo muy común en las discusiones, y normalmente origina situaciones mucho más tensas y por ello es importante considerar que en un debate siempre deberíamos tener el mayor control de nosotros mismos para detectar este tipo de falacias.

Para contrarrestar el ataque es necesario enfocar de nuevo el debate a la asunto principal y evitar alusiones ad hominem. Quizá Juan pudo contestar:

- Antes de discutir sobre mi alcoholismo, discutamos sobre el aseo de los niños. ¿Por qué no los has aseado?

sin embargo, es comun argumentar  así (ad hominen):

- ¡Soy borracho porque  eres descuidada, desaseada!  tu madre no te enseñó a tener una familia, etc,etc,etc

Tendemos a contestar bajo impulso emocional y para ello nuestro cerebro recurre a la historia personal propia y ajena para localizar puntos que deterioren su imagen, logrando de esa forma desviar el punto a discusión. Si logramos recordar cada una de las discusiones que hemos tenido con amigos, padres, parejas o jefes , veremos que la mayoría de los ataques verbales se han realizado en base a esta técnica. Si hemos salidos vencedores, nos sentimos orgullosos de haber sido reconocidos por tener la razón. Caso contrario seguiremos alimentando una serie de frustraciones que impulsan a ganar la siguiente ballata dialéctica y buscar argumentos que logren imponerse.

Algunos otros ejemplos:

¿Cómo puede hablarme de que Gautama el Budda es un modelo a seguir por sus enseñanzas, si él abandonó a su esposa e hijos?

¿Quién te dijo que fumar es malo? ¿el doctor? pero si él siempre está fumando!

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